miércoles, 2 de noviembre de 2011
miércoles, 12 de octubre de 2011
Medio Oriente y África del Norte: Se profundiza curso hacia guerras civiles

Crisis, guerras y revoluciones
En Yemén y Siria la situación se desarrolla en el mismo sentido: la dura represión a las movilizaciones de masas no derrotaron el inicio de la revolución sino que abrieron un curso hacia la guerra civil y una aguda división en las clases dominantes. En el primer caso, lo que se presentó cómo un conflicto “tribal” con los choques armados entre las fuerzas gubernamentales del régimen presidido por Saleh (aliado a EEUU) con las milicias del jeque Sadeq al Ahmar es, antes que nada, la división de las camarillas capitalistas que hasta ahora gobernaban juntas. Esta situación encontró un punto crítico con la salida del presidente, herido de gravedad, hacia Arabia Saudita, lo que fue celebrado por enormes movilizaciones en la capital del país, Saná. Todo parece indicar que se trata de la caída definitiva del gobierno yemení, un primer triunfo de la lucha de masas. A su vez, EEUU y los principales partidos de oposición plantearon la asunción del vicepresidente y la apertura de negociaciones entre las distintas alas de la burguesía, excluyendo la posibilidad de una sucesión presidencial entre los familiares de Saleh. Es una política para arrebatarle el triunfo a las masas y “congelar” su ascenso revolucionario.
En el caso de Siria, luego de más de dos meses de masivas movilizaciones exigiendo la caída del régimen presidido por Bashar al-Assad, estamos ante la misma dinámica. Ante las matanzas provocadas por las fuerzas del régimen, una tras otra movilización, se inició un movimiento de milicias armadas en el noroeste del país, en la ciudad de Jizr al-Shughur(Reuters) originados, aparentemente, en la división del ejército y el armamento de un sector de la población.
Esta situación revolucionaria en curso, se desarrolla en el marco de una crisis económica histórica del capitalismo. Nuevamente se habla del peligro de default de Grecia y otros países europeos, situación que se precipita producto de las políticas de ajuste que aplican los gobiernos capitalistas europeos, ya sean conservadores o “socialistas”.
La lucha de las masas de África del Norte y Medio Oriente empalma con la lucha de los jóvenes trabajadores precarizados y desempleados españoles (existe un 40% de desocupación entre los jóvenes). Podemos considerar estas movilizaciones como un “síntoma” que antecede a un nuevo ascenso general de la clase obrera- las manifestaciones han contado con el respaldo de amplios sectores de los trabajadores y el pueblo español-. Los jóvenes españoles “ocupando” las plazas centrales han tomado los métodos de los jóvenes árabes en las primeras etapas del proceso revolucionario abierto en Medio Oriente. Señalan la posibilidad de una recomposición con respecto a las derrotas sufridas recientemente por la clase obrera (2010), con relación a la aplicación de las llamadas políticas “de austeridad” (recortes de presupuestos y pensiones, privatizaciones, rebajas salariales en el sector público, etc), producidas fundamentalmente por la traición de las burocracias sindicales –UGT,CCOO- que negociaron con el gobierno del PSOE el grado del ajuste en vez de enfrentarlo, llevando a la derrota la primer oleada de luchas obreras contra el gobierno de Zapatero.
En Grecia también han tomado nuevo impulso las movilizaciones de la juventud trabajadora y estudiantil, frente al nuevo programa de ajuste del gobierno “socialista”. La desocupación en Grecia ya araña el 16%.
Por otra parte, la economía de EEUU está dando nuevos síntomas de desaceleración como el aumento de la desocupación. Ya suman 14 millones los que están sin trabajo. “El aumento del desempleo que tuvo lugar en mayo confirma sin embargo que la economía estadounidenses se está desacelerando y que, consecuentemente, aumenta la posibilidad de que tenga lugar una segunda recesión tanto o más dura que la que se produjo en 2008 tras el estallido de la burbuja inmobiliaria de las hipotecas basura y la quiebra del banco Lehman Brothers en setiembre de ese año.” (“Aumentó el desempleo y golpeó a los mercados”, Ana Barón, Clarín del 4/6/11).
Es decir, las movilizaciones de masas, el inicio de guerras civiles, intervenciones militares imperialistas y luchas revolucionarias en Medio Oriente y África del Norte expresan una tendencia de conjunto de la situación internacional. Son la expresión de la profundidad de la crisis capitalista en curso.
Guerra civil e intervención imperialista en Libia
Las milicias revolucionarias, mal armadas y peor preparadas, compuestas por una amplia base de masas de miles de combatientes voluntarios, siguen luchando en varias regiones. Los principales combates contra el ejército de Kadafi ocurren en Brega (ciudad petrolera del este) y Misrata, que es la tercera ciudad en importancia y esta ubicada a 200 km de Trípoli, la capital. En Misrata las milicias retomaron el control de la ciudad a mediados de mayo. Los combates, que continúan en la periferia de esta ciudad, dejaron un alto costo para los milicianos: holgadamente superan los 1500 muertos.
Las últimas informaciones periodísticas dan cuenta de combates a 40 km de Trípoli en Zawiya, Yefran, Situan y otras ciudades de las afueras de la capital, cuyos levantamientos fueron derrotados hace tres meses por el ejército de Kadafi y permitieron a este retomar el control del oeste del país. El curso de la guerra civil muestra avances parciales e inestables para las milicias revolucionarias que se alzaron para tirar abajo el régimen encabezado por Kadafi y son parte de la oleada revolucionaria que recorre la región.
La intervención imperialista al servicio de derrotar el ascenso de las masas libias por medio de la cooptación del movimiento también avanza. España, EEUU, Alemania, pero tambien China y Rusia han estrechado relaciones con el CNTL, cuyas principales autoridades, hasta hace poco fieles al régimen se han transformado abiertamente en peones del imperialismo.
Esto está en línea con la política yanqui, que de las primeras dudas sobre si sostener o no a los gobiernos dictatoriales que eran sus aliados pasó al anuncio de ayuda política y financiamiento para montarse sobre todos los movimientos democrático-revolucionarios que se desarrollan y estrangularlos con la ayuda de sus agentes locales. Por su parte Kadafi, quien en los últimos 20 años fue un aliado clave del imperialismo queda cada vez mas aislado.
La escalada es política y militar. Los bombardeos sobre Trípoli buscan o bien asesinar a Kadafi o terminar de desbandar a la cúpula del régimen.
Los asesores militares imperialistas que actúan en el frente de batalla y el despliegue de armamentos propios de la preparación de operaciones terrestres (Francia e Inglaterra han enviado helicópteros para atacar las tropas leales a Kadafi) a la vez que buscan subordinar a las milicias populares son la punta de lanza del posible intento de desplegar tropas de la ONU en Libia, algo que según el ministro de relaciones exteriores inglés sucedería después de la caída del régimen, pero que nadie puede asegurar que no suceda antes a partir de las tropas OTAN.
Es una situación compleja. No es, simplificando o haciendo analogías esquemáticas como se puede definir una posición revolucionaria en Libia, no se trata sólo una dictadura de una nación semicolonial que está sometida al ataque imperialista. Acá hay otro sujeto social que es el fundamental factor dinámico de la situación revolucionaria. Estamos ante un profundo movimiento revolucionario de masas de alcance regional y cuyas consecuencias tienen implicancias mundiales. El punto de partida es el triunfo de las milicias revolucionarias, por el derrocamiento de Kadafi, por la expulsión de la intervención imperialista de la OTAN o la ONU, para que asuman el poder no los proimperialistas del CNTL sino consejos obreros y populares.
La cuestión palestina
Otro eje de la situación de Medio Oriente es la dinámica que ha tomado la cuestión Palestina que esta llamada a ser nuevamente uno de los principales factores de convulsión política.
Obama se pronuncio por la creación de un estado palestino independiente partiendo de las fronteras del 67’ (aunque después dijo que se trataba sólo de un punto de partida para las negociaciones entre el gobierno de Israel y la ANP), algo que el propio Netanyahu, rechazó.
Este punto de arranque no es nuevo, al contrario ha sido la base de la discusión de distintos “planes de paz” anteriores. Lo nuevo es la situación de la lucha de clases. El gobierno estadounidense quiere que se retomen las negociaciones bilaterales, para evitar que ese Estado sea proclamado en la ONU, durante setiembre, sin el acuerdo de Israel.
Israel se prepara ya para ese escenario: “El Gobierno israelí teme que la previsible decepción de septiembre próximo, el mes que por razones diversas los palestinos habían establecido como punto de arranque de un Estado independiente, fomente la organización de marchas masivas hacia los puestos fronterizos. Eso obligaría al Ejército de Israel a perpetrar grandes matanzas de personas desarmadas y empeoraría sustancialmente su imagen internacional” (El País, 6/6/2011). Que grandes masas intenten llegar a los territorios usurpados por el Estado de Israel, aumentando lo que ya ha comenzado a suceder en varias manifestaciones masivas y combativas en las cuales centenares de jóvenes rompieron los alambrados e intentaron cruzar la frontera es, mi mas ni menos, que la caracterización por parte de Israel de que espera una nueva Intifada.
Que Hamas y Al Fatah busquen establecer un gobierno de unidad nacional en Gaza y Cisjordania alrededor de acuerdos basados en este programa imperialista es la búsqueda de fortaleza para aplicar esta salida reaccionaria, basada en la ilusión de un estado independiente sobre el despojo de una nación ocupada, a la situación explosiva. No olvidemos los intentos de sectores de la juventud palestina de iniciar un proceso de movilización reclamando libertades democráticas en los territorios ocupados, los cuales han sido reprimidos por la ANP.
El fin de la opresión nacional de que son victimas los palestinos pasa por la destrucción del estado de Israel. El fin de las guerras, del racismo, el derecho a la vuelta de todos los refugiados, la igualdad de derechos y la tierra para todos los que quieran vivir en Palestina, árabes y judíos, hombres y mujeres, cristianos, musulmanes y ateos pasa por la instauración de una Palestina laica y multiétnica en todo el territorio de Palestina. Esta Palestina solo podría nacer bajo la forma de un Estado de obreros y campesinos. La única clase capaz de realizar esta obra histórica es la clase obrera.
Por una internacional obrera y revolucionaria, bajo los principios de la IV Internacional
Colocarse enteramente en el terreno del desarrollo de la lucha de masas y la guerra civil. Impulsar su lucha democrática, combatiendo al mismo tiempo las ilusiones con las que el imperialismo y todos los reformistas pretenden estrangular los alzamientos revolucionarios. Combinar en el curso de la lucha todo tipo de medidas que respondan a las necesidades inmediatas e históricas de la clase obrera y explicar que aun el régimen capitalista más “democrático” será incapaz de satisfacerlas, que lo que hace falta es que la clase obrera gobierne. Todo esto explica la necesidad de la construcción de una Internacional revolucionaria, el Partido Mundial de la Revolución Socialista, basada en los principios de la IV Internacional. El PRS- La Causa Obrera se coloca en esta perspectiva.
Andrés Caseros
Sección: Internacionalmiércoles, 7 de septiembre de 2011
Balance de la pelea en MONSA Línea 60

Por Néstor Marcolín, Delegado
Otra muestra de unidad, organización y lucha para enfrentar el ataque de uno de los más grandes monopolios del transporte automotor, DOTA.
Gracias a esta nueva pelea con cinco días de paro, autodefensa contra la patota de la patronal y la UTA, cortes en el Puente Pueyrredón y la Panamericana, logramos frenar la ofensiva de la patronal.
Como siempre, fuimos respaldados por la enorme solidaridad activa de muchos compañeros delegados y activistas de otras empresas, organizaciones políticas, estudiantiles y barriales.
Esta ofensiva no es solamente una mala liquidación de sueldos, como dicen los canales de televisión. El conflicto es político. Es el ataque, en varios frentes, de un monopolio del transporte, que se jacta de “tener cortitos” a sus empleados en las más de 30 líneas que controla, para “disciplinar” a los trabajadores de MONSA. Para liquidar la organización y conciencia que en la 60 construimos durante los últimos ocho años, y que genera simpatía para el resto de los chóferes y trabajadores en general. Todo esto significa que lo que conseguimos es frenar, pero no terminar, con la ofensiva y sino fíjense que el 23 suspendimos las medidas y al otro día nos genera un nuevo conflicto con las planillas de horario ida y vuelta, nos pone otra piedra en el camino. Lo que conseguimos es fortalecernos para seguir defendiendo nuestras conquistas y pelear por todas las que nos faltan, entre ellas las 6 hs de trabajo. Para esto tenemos que hacer un balance y sacar algunas conclusiones.
¿Contra quien peleamos?
Todos tenemos bien claro que peleamos contra DOTA, y ningún compañero se le ocurriría decir que Faija o Pasciuto esta de nuestro lado. Pero la empresa no está sola. Cuenta con el apoyo del gobierno de Cristina y la complicidad de la conducción de la UTA. El gobierno se hace pasar por mediador imparcial, que no tira para ninguno de los dos lados. La realidad es que el Ministro de Trabajo Tomada, que actúa bajo las ordenes de la Presidenta, llama a negociar cada vez que hacemos una medida de fuerza y se compromete a garantizar los acuerdos, pero después mira para el otro lado ante el incumplimiento de la patronal y cuando volvemos al paro para hacer cumplir lo que se firmó dicta la conciliación obligatoria. No es incapacidad, es complicidad de un gobierno que defiende los intereses patronales como se vio claramente cuando salió a respaldar la detención del compañero Sobrero atacando a los ferroviarios del Sarmiento y su Cuerpo de Delegados y como lo había hecho la propia Cristina contra los compañeros del Subte cuando salió a burlarse de la tendinitis para opacar un justo reclamo y ponerle los puntos y marcarles la cancha. Quien llame a confiar en el gobierno esta llevando a los trabajadores a la derrota segura.
En el caso de la UTA pasa algo parecido. No es verdad que “algunos dirigentes” nos quieren reventar. Toda la conducción de la UTA, empezando por Fernández, necesita derrotar a los trabajadores de la 60 para que la “manzana podrida” no contagie al los choferes de otras líneas. Tampoco la conducción moyanista de la CGT ni la de la CTA están de nuestro lado. No hay nada que agradecer a estos dirigentes que sólo se movieron, a último momento, para ayudar al gobierno y quedar bien con este al levantar una huelga que duro cinco días.
¿Quién cuida nuestra integridad física?
Otra lección clara que dejo este conflicto es que para defendernos de las patotas armadas por la empresa y el gremio sólo contamos con nuestras propias fuerzas. Ni la Policía, ni la Gendarmería, ni los jueces están para defendernos. Durante meses denunciamos la política de la patronal de contratar matones para amedrentarnos y a nadie se le movió un pelo. Los propios trabajadores tuvimos que sacarlos de la empresa. Esto es muy importante porque marca el camino de cómo enfrentar esta forma encubierta de represión a los trabajadores.
¿Para qué sirven las asambleas?
Las asambleas no son actos donde los delegados dan discursos mientras la base y los activistas aplauden o insultan según el caso. La participación con voz de todos los compañeros es fundamental para que todas las posiciones, no solamente la de los delegados, tengan peso a la hora de votar. Para que haya democracia obrera se debe respetar el derecho de todos los compañeros de opinar antes de resolver el levantamiento o continuidad de las medidas de fuerza o cualquier cosa que se trate.
No puede ser que delegados salgan a declarar por los medios el levantamiento del paro cuando todavía no se había votado en una de las cabeceras. No importa que la cantidad de votos en una cabecera fuera abrumadora a favor de levantar y mucho menos importa el apuro del Ministerio para firmar un acta. Si los delegados no respetamos el derecho democrático de los compañeros lo único que hacemos es debilitar las fuerzas para los próximos conflictos que, sin duda, vendrán.
Unidad para defendernos
Para enfrentar los contraataques de la patronal tenemos que fortalecer nuestra organización. Y fortalecer significa principalmente decirles a los trabajadores la verdad. Marcar a fuego que no podemos confiar ni en el gobierno, ni en Fernández, ni en Moyano. Los únicos aliados que tenemos son los trabajadores que se solidarizaron con nuestra pelea como los ferroviarios, el Subte, Ecotrans, el Hospital Garrahan, Kraft, Fate, Frigorífico Rioplatense y muchos otros. Ellos sufren los mismos ataques de la triple alianza patronal-gobierno-burocracia sindical que sufrimos nosotros. A todos nos judicializan y nos criminalizan y a la larga intentaran encarcelarnos o desaforarnos, También nos mandan a atacar a nuestras casas creando daños físicos como materiales y hasta atacan a nuestras familias para intimidarnos. Están preparando un ataque a todos los trabajadores y para eso necesitan barrer o debilitar a los cuerpos de delegados que no se venden. Unificar nuestras fuerzas con ellos es fortalecernos para enfrentar lo que se viene.
Sección: Movimiento_obreroviernes, 26 de agosto de 2011
La Causa Obrera Ediciones Anteriores
Contra la educación privatizada y arancelada

La lucha de los estudiantes chilenos pone en jaque al gobierno de Piñera
Tengo dos hijos, ¿A cuál educo?
Los estudiantes chilenos, desde hace tres meses, protagonizan las más grandes movilizaciones juveniles desde la caída de la dictadura de Pinochet y tomas en más de 500 colegios, liceos y universidades. Luchan por la educación pública y gratuita (fin del lucro) y por un sistema educativo nacional que ponga fin a la municipalización de la enseñanza, que es otra de la causas de la profunda desigualdad en la calidad educativa, no solo entre la privada y la publica sino tambien en cuanto a la diferencia de presupuestos en las distintas regiones.
El gasto educativo en Chile es de los mas bajos del mundo (0,5 del PBI) y la educación universitaria es paga en su totalidad. El promedio del gasto anual para un estudiante universitario es de 4150 dólares. “Estudiar Medicina significa un costo total de entre U$S 54.353 y U$S 76.574; Arquitectura, fluctúa entre U$S 37.273 y U$S 56.400; y Periodismo, entre U$S 27.150 y U$S 41.926.” (Clarín 24/08/2011)
Las familias trabajadoras y el pueblo pobre o no pueden enviar a sus hijos a la universidad o se endeudan de por vida para hacerlo. “la deuda acumulada por este concepto alcanza más de U$S 2.400 millones.”(Idem). El salario mínimo en Chile es de 320 dólares mensuales.
Pero la desigualdad arranca desde el secundario. Los que van a los colegios del estado reciben una educación de baja calidad y cuando rinden la Prueba de Selección Universitaria, obtienen en general los más bajos puntajes, con lo cual no pueden acceder a las carreras que eligen sino a las que les permite la nota, en general de formación técnica. No pueden estudiar lo que quieren, sino lo que les permite la puntuación que obtuvieron. La PSU (Prueba de Selección Universitaria) es un instrumento de segregación y discriminación social, para que los hijos de la clase trabajadora, que vienen de la enseñanza media no puedan acceder a determinadas carreras que están “reservadas” para los hijos de la clase media alta y la burguesía.
Es que la educación chilena fue convertida en una “empresa privada educacional” bajo la dictadura de Pinochet y los sucesivos gobiernos de la Concertación. Chile es el país con mayor nivel de privatización en la enseñanza superior. Solo el 25% de la educación pública chilena está en manos de las municipalidades, las cuales están ultraprecarizadas; el 75% restante esta en manos de empresas privadas.
Contra esta educación privatizada y arancelada se han levantado masivamente los estudiantes retomando las masivas movilizaciones estudiantiles de 2006 (popularmente llamada la “rebelión de los pingüinos”), en la que miles de estudiantes secundarios reclamaban el fin de las leyes educativas impuestas por el régimen dictatorial de Pinochet (LOCE). Su derogación y reemplazo por la Ley General Educativa (LGE), aprobada por el anterior gobierno de la Concertación (PS-DC, etc.) no modificó en nada sustancial la política educativa impuesta por el régimen militar que gobernó hasta el 90.
Los estudiantes chilenos están entonces ante una lucha de fondo, que enfrenta el conjunto de la orientación privatista, al “autofinanciamiento”, la destrucción de la educación estatal iniciada por la dictadura, luego por los “socialistas” y la Concertación que gobernaron durante 20 años, y continuada por la derecha que hoy gobierna con Piñera. Es decir, no sólo se enfrenta a la “Educación de Pinochet” sino a una política educativa que es un elemento fundamental del actual régimen burgués semicononial chileno, junto a la salud privatizada, el “modelo laboral” basado en la subcontratación y la falta de libertades sindicales, etc.
Un segundo aspecto, de enorme importancia, es que la juventud chilena lucha contra una política antieducativa que expresa una orientación mundial. Llámese Plan Bolonia (Europa), CONEAU (Argentina), etc, la burguesía intenta acabar con la educación estatal, rebajar el presupuesto educativo, aplicar aranceles, etc. De allí, tal vez, la enorme corriente de apoyo, movilizaciones y adhesión que ha despertado en otros jóvenes estudiantes del mundo.
Por último hay que decir que este enorme proceso de lucha esta enmarcado en la crisis económica internacional y la respuesta de los trabajadores y la juventud a los ataques a sus condiciones de vida, que han dado origen a movilizaciones masivas en defensa de la educación y contra el desempleo (España, EEUU, Grecia), estallidos, como el de los jóvenes pobres en Inglaterra y las primeras etapas de una revolución obrera y popular en África del Norte y Medio Oriente.
Los obreros luchan para que sus hijos estudien
Un cartel escrito por una de las madres de los estudiantes secundarios en huelga de hambre que dice “fuerza chiquillos”, cuelga en las paredes de un hospital. En este ejemplo se expresa el sentir de millones. Sin esperar a sus direcciones “oficiales”, sectores de vanguardia de la clase obrera, como los portuarios de la región del Bio Bio realizaron huelgas parciales de 2 y 3 horas en apoyo a la lucha de los estudiantes. Los obreros y estudiantes se movilizaron juntos en el puerto de Valparaíso. En las poblaciones (barrios) las manifestaciones y cacerolazos se suceden a diario. Definitivamente, la clase obrera, enfrentando la parálisis de sus direcciones oficiales, quiere que sus chicos puedan ir a la universidad y ha comenzado a expresar en las calles ese apoyo. Esto ha obligado a la CUT (Central Unica de Trabajadores), dirigida por el PS y el PC, a convocar un paro nacional de 48 hs.
La juventud encabeza un proceso de luchas generalizado y profundo, que pasó de demandas parciales a una lucha política que cuestiona aspectos centrales de los planes de corte “neoliberal” impuestos por la dictadura y continuados por la Concertación y por la alianza encabezada por el gobierno de Piñera, es decir por el régimen de democracia burguesa posterior a ella.
El gobierno se jacta que la economía crecerá este año del 6 al 7%, que la inflación esta controlada en un 4%, el índice de desempleo en un 7%, que hay un superávit fiscal histórico, una deuda externa moderada (84 mil millones de dólares, 34% del PBI), crecimiento basado en un alto precio promedio de U$S 4.0 por libra de cobre, el principal producto de exportación. Estos índices son enrostrados hasta el cansancio por el gobierno, sin embargo, este crecimiento y bonanza económica no tiene relación con la realidad de los trabajadores y el pueblo pobre, acosado por los bajos salarios, con cerca de tres millones de sus habitantes bajo la línea de pobreza, etc. Se ha hecho insoportable para la gran mayoría de la población, las alzas en el precio de los alimentos, los bajos salarios, la inestabilidad laboral, el endeudamiento desmesurado, la pésima atención en salud, las dramáticas carencias habitacionales, la educación privatizada y arancelada, entre otras.
Por eso la lucha estudiantil abrió un cauce profundo, que empalma, da continuidad y unifica contra el gobierno un ascenso cuyas principales expresiones han sido las duras y prolongadas huelgas de los mineros por salario, contra la subcontratación y las privatizaciones, de los trabajadores del puerto y pescadores, la “pueblada” de Magallanes contra el aumento del gas, la lucha de los pobladores de Dichato por la reconstrucción de las viviendas destruidas por el terremoto, las demandas populares de corte ecológico como las movilizaciones contra la termoeléctrica Barrancones, o las marchas para detener el complejo hidroeléctrico de Aysén o contra el proyecto carbonífero de Isla Riesco. Luchas democráticas a favor de la diversidad sexual, demandas de Derechos Humanos por “Verdad y Justicia”, de los mapuches por tierra y autodeterminación, etc.
Las demandas alcanzan tambien a aspectos del actual régimen político, como el sistema electivo binominal, que impide la representación parlamentaria en base a la proporcionalidad de los votos obtenidos en las elecciones y “engorda” las representaciones de las dos alianzas principales, acompañando un masivo rechazo tanto al gobierno de Piñera y la coalición que encabeza (Alianza por el Cambio) como a la socialdemocracia de la Concertación.
Piñera se saca la careta: “La educación no será gratuita”
Los estudiantes rechazaron las miserables reformas realizadas por el gobierno de Piñera contenidas en el Gran Acuerdo Nacional por la Educación (GANE), centradas básicamente en la rebaja de la tasa de interés de los prestamos. La Concertación entonces salió en ayuda del gobierno al proponer una “Mesa de Dialogo”, presidida por el Senado. Simultáneamente pidió la renuncia del Ministro de Educación, Joaquin Lavin, quien finalmente fue cambiado al Ministerio de Planificación. Pero los estudiantes tambien rechazaron con justeza la maniobra de la Mesa de Diálogo.
Entonces el gobierno lanzó una dura represión, que lejos de debilitar el movimiento produjo un punto de inflexión. El 4 de agosto los secundarios convocaron para la mañana y los estudiantes universitarios en la tarde. Se movilizaron a pesar que el gobierno había prohibido la utilización de la Alameda y espontáneamente se expresó un amplio repudio a una represión que hizo recordar a la del régimen de Pinochet. En este marco, el gobierno y el ministro de educación salieron a decir que “la educación no será gratuita, todo se paga en esta vida”.
En este marco de creciente polarización, se llegó a la huelga de 48 horas convocada por la CUT, para los días 24 y 25 de agosto, a las más importantes movilizaciones y a un acto por la educación gratuita que reunió a un millón de personas en la capital el 21 pasado.
La crisis política estalló de manera abierta. La desaprobación popular hacia el gobierno crece aceleradamente y esta se traslada también a la Concertación, es decir, a los principales bloques de partidos políticos.
Ante una crisis cada vez más aguda, incrementar la represión es una de las posibles variantes. El gobierno discute la posibilidad de aplicar la Ley de Seguridad del Estado, luego del paro de 48 hs de la CUT, en el que fue asesinado un joven por los carabineros, y acaba de morir otro que había sido gravemente herido.
Otra posibilidad que baraja la burguesía, es la carta del Plebiscito que ha lanzado el PC (stalinista), a la que se han sumado los partidos de la Concertación, y que el 11 de agosto fue presentada oficialmente al gobierno.
El PC y el PS dirigen juntos la CUT, y en el movimiento estudiantil ha cobrado peso la figura de Camila Vallejos (PC), principal dirigente de la CONFECH (Confederación de Estudiantes de Chile), aunque tienen peso otras corrientes políticas (anarquistas, “independientes”, etc).
Cuando a la socialdemocracia se le “quemaban los papeles”, el PC salió en auxilio del régimen, planteando la cuestión del Plebiscito. Estamos frente a una trampa, para derrotar la lucha y para negociar miserables reformas en el ámbito parlamentario. La convocatoria al paro nacional, sin asambleas de base, sin preparación seria, obligado por el desborde y las fuerzas de las bases a convocarlo, que impuso cohesión al movimiento, es al mismo tiempo un intento de limitarlo y controlarlo. La política del PC es presionar al gobierno para que finalmente convoque ese plebiscito, y negociar reformas menores en el marco de las instituciones. Esta es una línea que lleva a la derrota, difícil de hacer digerir a los estudiantes que han desbordado a la socialdemocracia y al stalinismo – incluso han rechazado en la CONFECH esta política-, y a la propia base de masas del PS y el PC, pero que cuenta con la ventaja de apoyarse en el control mayoritario de los sindicatos.
Que el plebiscito sea vinculante (como plantea el MIR), no cambia lo esencial con relación a como se pretende dirigir el movimiento hacia una vía muerta electoralista.
Programa y tareas de la hora
Los estudiantes luchan por una reforma educativa profunda. Muchos se preguntan por qué el gobierno no cede a esta justa demanda y en Chile se adopta un “modelo educativo” similar al de otros países de la región, con una “muy relativa” gratuidad, algunos puntos más de presupuesto, etc., ejemplos de los cuales los estudiantes chilenos se valen para demostrar que si se puede. Nosotros decimos junto a ellos que se puede, que lo “posible y lo imposible es cuestión de la relación de fuerzas”. Pero al mismo tiempo señalamos que cualquier demanda profunda de los trabajadores y los estudiantes, como es el caso, demuestra los límites del capitalismo. En otras palabras, el gobierno y el régimen defienden el puñado de capitalistas que dirigen la educación chilena y hacen sus negocios a costa de esta, y no cederán sino se lo hace ceder con una lucha cada vez más fuerte.
Al mismo tiempo, señalamos los límites de la lucha por reformas. En su época de agonía, el régimen burgués es incapaz de otorgar reformas generales, estables, duraderas, elevar sistemáticamente el nivel de vida, el nivel educativo, etc. El capitalismo es un sistema en decadencia. En este sentido general, las conquistas que obtengamos solo pueden ser parciales y estarán amenazadas sistemáticamente por la burguesía. Las direcciones reformistas oficiales de los trabajadores y estudiantes (PS-PC) quieren hacer creerles que por medio de cambios graduales (unos más otros menos) los trabajadores pueden acceder a condiciones de vida radicalmente distintas, en los marcos del capitalismo, a un capitalismo “humano”. Ese es el contenido ideológico, programático y político de la “lucha contra el neoliberalismo”. Pero el capitalismo ya no tiene nada para dar, más que guerras, represión, hambre, degradación ambiental.
Aun así, tampoco podemos dejar de señalar, que al estar basada en la explotación y la división de clases, “la educación “más democrática” no deja de ser profundamente desigual y excluyente con los hijos de los trabajadores, etc. Y lo mismo ocurre con relación a la política con la que el PC orienta todas sus demandas de carácter económico y social. Los trabajadores y estudiantes deben orientarse entonces por la necesidad de liquidar el actual régimen capitalista, para que la clase obrera gobierne. Al falso planteo de una “democracia social” capitalista, le oponemos una lucha de carácter obrero y socialista. Para luchar por esta salida hace falta un partido de trabajadores revolucionario.
Planteamos el siguiente programa:
1- Educación gratuita, pública, completamente financiada por el Estado (fin del lucro), y por un sistema educativo nacional que ponga fin a la municipalización de la enseñanza. Que todo estudiante pueda estudiar la carrera que elija: Eliminación del PSU. Ingreso irrestricto a las Universidades. Anulación de las deudas de las familias por los créditos educativos.
2- Aumento del salario mínimo al costo de la canasta familiar. Anulación de toda la legislación laboral impuesta por la dictadura. Fin a la subcontratación. Convenio Colectivo. Libertad de organización sindical.
3- Por un Congreso Nacional de Delegados de Base, de la CONFECH, la CONES (Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios) y el Colegio de Profesores, para fortalecer el movimiento y unificar la respuesta política frente al gobierno.
4- Frente a la represión del gobierno, no a las acciones aisladas al margen de los obreros y estudiantes, sino piquetes de autodefensa, como parte de la preparación democrática de la lucha.
5- No se necesitan mesas de diálogo mientras el gobierno se niegue a dar una respuesta favorable a la cuestión de la gratuidad con financiamiento estatal de la educación. No al Plebiscito. Por una Huelga General hasta conquistar la educación gratuita y las demandas actuales de la clase obrera.
6- La CUT ha señalado que Chile vive las principales jornadas de lucha de las últimas décadas. Los trabajadores y los estudiantes deben reclamar entonces la preparación seria de esta medida. Asambleas Obreras y Populares en todas las regiones, para fortalecer la unidad de la clase obrera, los estudiantes y los sectores populares, siguiendo el ejemplo de Valparaíso. De esta forma, fortaleceremos la lucha por nuestras demandas y derrotaremos al gobierno de Piñera.
7- No pago de la deuda externa. Expropiación sin pago de la industria del cobre. Nacionalización de los bancos. Sistema jubilatorio estatal. Monopolio estatal del comercio exterior.
8- Juicio y Castigo a los responsables de los asesinatos de Manuel Gutiérrez y Mario Parraguez Pinto. Cárcel a los militares asesinos de la dictadura.
9- Eliminación del sistema electoral binominal. Anulación de la Constitución del 80.
10- Disolución de Carabineros y de las FFAA, por milicias obreras y populares. Por un gobierno de los trabajadores y el pueblo pobre.
Sobre la consigna de Asamblea Constituyente en Chile
La transición de la dictadura de Pinochet a un régimen democrático burgués en los años 90’ se desarrolló esencialmente por una vía reformista, un proceso diferente al de otros países latinoamericanos, en los cuales la caída de las dictaduras estuvo inmediatamente precedida de grandes huelgas, luchas obreras y populares, y una aguda crisis del régimen dictatorial que ponía en cuestión su continuidad.
En el año ‘88, la dictadura convocó un plebiscito para definir la continuidad o no de Pinochet como presidente. En estas elecciones se impuso el NO (por un 55%), lo que abrió la convocatoria a elecciones en el plazo de un año, finalmente ganadas por la Concertación.
La convocatoria al Plebiscito, había sido establecida con anterioridad, en la Constitución promulgada por la dictadura en 1980. Esta, fijaba el mandato del gobierno de Pinochet en ocho años a partir de su puesta en vigencia y habilitaba dicho mecanismo electoral al final del mandato.
Este desarrollo es lo que explica la ubicación preponderante de las FFAA en la actualidad y la vigencia, en aspectos esenciales, de la Constitución promulgada por la dictadura, dando lugar a un régimen democrático burgués marcadamente bonapartista asentado en dichas instituciones. Este aspecto, otorga a la “lucha democrática” un papel destacado.
Sin embargo, “Las fórmulas de la democracia (libertad de prensa, derecho de asociación, etc.) sólo significan para nosotros consignas incidentales o episódicas en el movimiento independiente del proletariado, y no un dogal democrático echado al cuello del proletariado por los agentes de la burguesía (¡España!)”. (León Trotsky, El Programa de Transición). En los países semicoloniales o atrasados, las tareas democráticas “pendientes”, sobre todo las estructurales (ruptura con el imperialismo e independencia nacional, la nacionalización de la tierra, etc.) sólo las puede resolver la clase obrera en el poder.
La clase obrera debe tomar la lucha democrática como un factor de avance para la lucha revolucionaria hacia un gobierno obrero y popular, nunca como un fin en si mismo.
Es en este último sentido que el PC de Chile mantiene en su programa (2010) el planteo por una Asamblea Constituyente libre y soberana, como coronación de un proceso contra el “neoliberalismo y por la democracia”, es decir la vieja orientación stalinista, para subordinar “el movimiento independiente de la clase obrera” a la burguesía “democrática”. El MIR, subido al carro del nacionalismo burgués latinoamericano, defiende esa orientación.
La mayoría de los pequeños grupos trotskistas chilenos, como el PTR, integrante de la Fracción Trotskista del PTS argentino, o el PRT, sección de la LIT-CI, también plantean la consigna de Asamblea Constituyente con un contenido similar. La AC corona el programa de reivindicaciones que ambos grupos han levantado en el curso de la lucha actual, con la cual sustituyen, tanto en la agitación como en la propaganda, un programa de lucha por el poder obrero, por uno burgués “democrático consecuente”. Se trata entonces de una profunda capitulación programática.
A diferencia de la política de los demócratas pequeñoburgueses, la política trotskista consiste en levantar un sistema de consignas, que de acuerdo al progreso de la lucha, se oriente cada vez más decididamente hacia la conquista del poder por los trabajadores. Cuando la lucha adquiere un carácter general (no parcial ni aislado) como en Chile, las consignas democráticas que constituyen el inicio del movimiento deben entrelazarse con las consignas transicionales (estructurales, anticapitalistas), y las que impulsen la constitución de organizaciones democráticas de lucha obreras y populares, para desarrollar el carácter político del movimiento hacia adelante, contra el régimen burgués y hacia la lucha por un gobierno de los trabajadores. Estos partidos trotskistas, le dan a las consignas democráticas un carácter estratégico, levantándolas “en todo tiempo y lugar”, orientando la lucha no en el sentido de una ruptura cada vez más abierta con el régimen “democrático” burgués, sino contribuyendo a canalizar el ascenso en el marco de las instituciones del régimen.
La consigna de Asamblea Constituyente tiene en Chile el mismo contenido que la consigna de Plebiscito que sostiene el PC. No hay ninguna diferencia sustancial, se trata de dos instituciones burguesas que eventualmente pueden canalizar el importante movimiento y contribuir a su desmovilización, en momentos de agudos choques de clases.
Andrés Caseros y Ramiro Robles
Sección: Internacional

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gigi krein



